Todo empezó en un comedor.
Antes del comedor, hubo quince años de camino. Quince años recorriendo pasillos de concesionarias —Ruta 3, Clama, Prana— aprendiendo de memoria el idioma de los motores, entendiendo lo que un cliente necesita antes de que termine de pedirlo. Ese oficio, forjado a fuerza de experiencia, fue el que un día me dijo: es hora de construir algo propio.
Así, en noviembre de 2019, nació ACCAR Repuestos. No con un local, ni con un gran capital — con un comedor, una conexión a internet, y la certeza tranquila de quien ya sabe de qué está hablando. Empezamos vendiendo por Mercado Libre y Facebook, repuesto por repuesto, confianza por confianza.
Meses después, el mundo se detuvo. Llegó la pandemia, y con ella el silencio de tantos negocios que no encontraron cómo seguir. Nosotros elegimos no parar: las redes sociales se volvieron nuestro único puente hacia el cliente, y lo cruzamos todos los días, sin faltar uno.
Con el tiempo, aquel comedor se quedó pequeño para tanto sueño. Alquilamos un depósito, abrimos las puertas a los mecánicos que empezaron a confiar en nosotros cara a cara, y el equipo comenzó a crecer — una persona a la vez, como se construyen las cosas que duran.
Y en noviembre de 2023 llegó el paso más grande: el local que hoy nos alberga, que este fin de año cumple tres años de ser nuestra casa. Acá seguimos, cada mañana, con la misma pasión del primer día — apostando a crecer, a mejorar, y a ser ese lugar donde cada mecánico y cada particular encuentra exactamente el repuesto que busca, sin vueltas y sin excusas.
Porque ACCAR no es solo un negocio de repuestos. Es quince años de oficio, un comedor que se atrevió a soñar, y una familia que sigue, todos los días, construyendo el camino.
